El Ángel, eternamente inocente

Eternamente inocente

¿Qué es un Ángel de la guardia? Si, si, en pleno siglo XXI ¿Qué es un ángel de la guardia? Obviando la transcendencia religiosa, en la que dice que  un Ángel es una ser celestial que a tiempo completo y sin pagas extras, nos guarda las espaldas sacandonos de todos los embrollos. Ahora más bien un Ángel de la guarda es otra cosa. Al menos se ha reinventado como ahora tan de moda nos invitan a reinventarnos todos los días. Y cómo no, nuestro Ángel azuzado por la crisis, o por organizaciones pro-Ángel en el que se le insta a hacer valer sus derechos. Derechos frente a querubines o arcángeles supongo, ya que el ser alado que de momento escapa al control de Aena, ahora es otra cosa.

Protector

Este protector inmaterial y perenne se camufla en las acciones diarias de nuestros,padres, cónyuges, amigos y familiares. Cuando van mal las cosas, o cuando estamos en lo más profundo de un pozo, aparecen con su linterna y una escalera dispuestos a sacarnos del atolladero. Pero hay veces, en que la vida nos quita los ruedines y con nuestro impulso vamos directos a un problema. Da igual si es económico, de salud, familiar o de trabajo, ya que por más que encendamos las luces de nuestra Torre de Hércules, no hay ningún Ángel  avizor.
Y claro solo nos queda Dios, pero con eso también de la reinvención, quizás esté a otras cosas y ya no te atiende si no has abonado la cuota de socio. Da igual, el caso es si nacemos solos y algún día frente a la muerte estemos ya sin equipaje, cuando tengamos que salir de un problema también lo estaremos. Llámale preparación, o que eres una persona de recursos, o que a veces comulgas con ruedas de molino, pero admite que siempre hay un aliento suficiente para seguir adelante.
Eternamente Inocente

¿De dónde viene ese aliento?

Admite que no es una ventana mal cerrada, que las fuerzas de flaquezas o el impulso para mover el mundo sin palanca, lo llevas intrínseco en tu ADN. Solo que quizás, y digo que quizás, alguien o algo inicia el leve soplido que hace mover levemente tu  llama de acción. Y que al ver que esa llama hace un silencioso “tilín” todo tu ser se pone en movimiento.

Para recordarte que nunca estás sola, hemos seleccionado este collar en plata de ley para perpetuar en el tiempo, un sentimiento… eres inocente y nunca estarás sola.

La calidad de un anillo

La calidad de un anillo

Anillo blanco, de plata, anillo de mujer. Una joya que en se enmarca en los complementos que podemos llevar todos los días. Con cristales de Swarovski para darle más brillo a un anillo imperecedero.

Cuenta la historia, o mitad la leyenda. Que el joyero en Versalles probó todos los diseños posibles, se inspiró en la naturaleza, en los animales y en las distintas estaciones del año. Agotada ya su inventiva y ante la impaciencia de una reina que quería todos los días algo nuevo, el maestro recurrió a los engarces de diamantes. Optó por cada día desde su taller incrustar un pequeño diamante nuevo en el anillo.

La reina ya no distinguía si el anillo era nuevo o repetido. El maese podría haber repetido el mismo diseño en varias ocasiones y se hubiera ahorrado muchos quebraderos. Pero era un hombre de palabra y si se traicionaba a sí mismo nada tendría sentido. Por lo tanto cada día con cada piedra preciosa, calmaba su culpa y satisfacía a su reina.

Una reina con joyeros atestados de anillos, y que jamás reparó en ninguno de ellos. Hasta que pasados 365 días y agotados todos los diamantes. El joyero la instó a cambiarla el anillo por uno nuevo que asemejaba una hoja de nenúfar con una pequeña esmeralda.

Anillos_Penelope

Sólo su anillo

La reina optó por rechazarlo, ese anillo blanco de plata, se había convertido en un icono. De hecho en varias pinturas nuevas aparecía con él. El maestro quedó excusado de su deber cotidiano y la reina se sumió en sus asuntos.

Aquel anillo, pertenece ahora al tesoro de Francia, pero una copia inspirada en el mismo ha llegado a nuestro Rincón. Procede de Nápoles, de una familia joyera muy antigua. Quién sabe si los antepasados napolitanos, sean descendientes de aquel joyero. Pero lo que está claro que si conocían esta historia.

Manolo Blahnik

El pasado domingo 10 de Diciembre de 2017, el club de amigos de El Rincón de Mamá, efectuó una visita a la exposición de Manolo Blahnik

El día gris invernal, hacía juego con el museo de artes decorativas sito en las cercanías de El Real Sitio del Retiro. Hasta allí llegaban las hojas doradas de un otoño empeñado en alfombrar con naturaleza el asfalto de la calle Montalbán. Ante esta bonita escena y haciendo una mínima cola para acceder al museo; entramos en la exposición. Recomendamos llegar antes de las 12 del mediodía para evitar esperas mayores.

El museo divide las dos plantas disponibles de la siguiente forma:

  • Planta Baja- Dedicada íntegramente a Blahnik.
  • Planta Primera – Blahnik comparte exposición, con otra exposición de artículos finlandeses. No es que Manolo Blahnik se inspirara en motivos nórdicos para sus diseños (que podría hacerlo en cualquier momento), si no  es que estamos en un museo de artes decorativas, y nos ofrecen una muestra de objetos cotidianos de la cultura finlandesa.
  • Segunda planta. Puramente museo de artes decorativas. Desde una sala del tesoro con piezas únicas y valiosas, a exposición de distintos objetos cerámicos. Así como una cocina, dormitorio y capilla al estilo de nuestros ancestros. 

Maestro

En cuanto a Manolo Blahnik poco podemos hablar que ya no se conozca. Pero gracias a Vogue España y al museo Nacional de Artes decorativas, vas a tener una oportunidad única, para disfrutar del sueño y del trabajo de un hombre reconocido mundialmente.

Manolo Blahnik siempre ha estado rodeado de belleza. Es un viajero en el pleno sentido de la palabra. Viajero que filma con su creatividad, los distintos matices y momentos que vive en los  tan variopintos rincones de este planeta. Desde la sombra de una palmera que se contornea en la brillante arena de la depiaggia dei Conigli, hasta ese espíritu de un nuevo renacimiento en la quinta avenida.

Nada en su obra es creado por las máquinas, simplemente por esas manos que crean a las máquinas. Huir de la industrialización a favor de la maestría laureada por la experiencia personal y el buen gusto. En España solemos decir “no dar puntada sin hilo”, pero me atrevo a afirmar que Blahnik diría, “depende del hilo, textura, color…”

Artista

En la exposición puedes ver elementos que ya son parte de la historia de la moda contemporánea. La obra de un maestro que inspira e inspirará a nuevos creadores. Influenciado quizás por estar entre los dos mundos que pueblan este, el del pasado y el del presente aunando lo mejor de los dos mundos. Como un gatopardo que utiliza sus uñas para cortar el cuero, para acariciar lienzos en busca de diseños, en enhebrar agujas o blandir cizallas para dar siempre un nombre a su hijo. La palabra calzado se queda corta, como un tacon quebrado a la puerta de un evento extraordinario. Es la extensión de su portadora. La delicada y elegante capa que impide que la piel toque el suelo.

El sueño de un hombre, la realidad de muchas mujeres. ¡Blahnik!

Manolo Blahnik

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El invernadero

Recuerdo…

Como las rosas de invernadero, en los fríos inviernos de la Alsacia. Con ese rojo tímido que el rocío de los vaporizadores va regando mientras el gélido viento golpea los cristales. Recuerdo esas tardes embriagadas en perfumes de flores, olor a leña de la chimenea y esa paciencia infinita de André para ir moldeando los rosales. En esta época puede parecer extraño ver a un hombre cuidar flores, recortar ramas secas, dirigir los nuevos brotes. Pero en esa Alsacia de mis recuerdos, el tiempo no invitaba a salir a la calle, y las visitas escaseaban como los rayos cálidos del sol.

¿Así que podía hacer André en los días invernales de domingo? Sumergirse en la lectura de un libro, mientras el vapor de una tetera nos susurraba que era mejor no salir a la calle. Durante un tiempo lo hizo, mientras hacía pausas para resumirme quién era el capitán Ahab y su obsesión por Moby Dick. O como Davy Crockett defendía un Álamo que poco sabía de su fama.

Pronto mi André quiso compartir conmigo, algo más que sus resúmenes literarios y con un poco de dinero ahorrado reconstruyo el viejo invernadero de nuestra casa.

Poco a poco los libros de aventuras, de grandes gestas fueron cediendo su sitio a los de botánica. Probamos varias plantas, pero al final nos decidimos por las rosas. De todos los colores, de varias especies. Esos inviernos en los que la nieve franqueaba el paso a la invitación de buscar aventuras, el invernadero se convertía en nuestro refugio.

La semanas se hacían largas, de casa al trabajo y la rutina diaria, pero los domingos eran para ese invernadero. Recuerdo el olor a café y a leña en la cama al despertarme. Bajar al comedor y ver la puerta del invernadero abierta. En la mesa de trabajo mi café, alguna pasta y siempre André leyendo con admiración aquellos libros.

El trabajo

El plan de trabajo era sencillo, localizar hojas secas, contabilizar nuestras miradas, regar y trasplantar los nuevos brotes. Recordar la madera de tea, de pino con rosa Nuage todavía me estremece.

Y si me pinchaba allí estaba André, como un soldado del frente con su botiquín blanco, impoluto. Me curaba y me vendaba como quiero imaginar, que se cura el ala dañada de un ángel en el cielo. Y luego buscaba en el viejo cajón de la mesa de trabajo, y entre papeles de seda siempre me entregaba un regalo. “Para quitarme el dolor me decía”….   Un collar, unos pendientes, un anillo… Pero para mí no era el regalo, si no la cura, la ternura de André, aquellas manos, las suyas…

Pendientes El Invernadero

 

 

 

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