Bolso Verde

Bolso Verde

Viajar, esa bonita palabra que trae siempre beneficiosas consecuencias. Desde que tienes la tarjeta de embarque, ya tienes la puerta del mundo abierta. El avión despega y sobre sus alas van nuestros mejores anhelos. Un destino conocido o nuevo nos espera. Las ganas de alejarse para tomar perspectiva de nuestra vida. Como un Miguel Ángel que cincela su obra y retrocede varios pasos para contemplar el conjunto, así hacemos nosotras con nuestra vida.

DESPEGANDO

Bien parece que rugen los motores al despegar y nuestro corazón que se sincroniza con ellos, les procura el aliento y ese empujoncito para que el aparato levante el vuelo. Y una vez allá arriba entre las nubes; si es verdad que todos tenemos un ángel, el nuestro se relaja al tenernos más cerca. Y a veces ese ángel duerme y si miras fijamente por la ventanilla le verás tumbado sobre una nube, soñando quizás que ahora es un hombre y camina por la tierra.

LLEGADA

Llegamos a destino, se abren las compuertas, las escotillas del ayer y dando un primer paso salimos de la aeronave. No estamos en la luna, pero los primeros pasos lo parecen. Las piernas relajadas durante el vuelo, empiezan a recordar cómo era su movimiento… primero una, luego la otra.

Un amable gendarme con su mostacho de película de blanco y negro, nos pide nuestro pasaporte. Le miras fijamente y estudias sus rasgos. Sí, es extranjero, nunca le habías visto en tu barrio. Para el policía solo eres una cara más de miles en su trabajo, para ti es el guardián de la puerta que te suelta un danke, un mercy, un thank you  y ya estás dentro.

Por fin estás fuera del aeropuerto, un divertido taxista, un conductor de autobús indio, o un servicial chofer te llevará a destino. Pero si vas en tren o metro, parte del pasaje aéreo, compañeros de las nubes seguirán un rato todavía a tu lado.

Green Bag
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ALOJAMIENTO

Y una vez llegas al que será tu alojamiento, dejas el equipaje, te refrescas y pones el pie en la calle. Ya eres una ciudadana más de ese país. Una transeúnte que sale de su apartamento para seguir su monotonía. Pero lo que no saben., lo que no adivinan es que a ti te trajo un Ángel. Y como tal paseas entre los hombres. Con tu bolso verde con brillos de estrellas. Y te pierdes en la vía Montenapoleone, giras en Montaigne, o te reflejas en un escaparate de Harrods. Subes por el Sena, te reflejas en el Nilo, observas la ópera de Sídney. Siempre volando.

Viaja, disfruta y vive, es tú vida.

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Bolso Verde
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